¿Qué haré conmigo?

¿Dónde meteré tanta boca?

¿Tanto ruido, las palabras
que expulso sin respiro,
como una tejedora nocturna?

Soy la estrella astillada,
esa punzada bajo la uña,
la llamada de la culebra.

Me esfuerzo por disimular.

Pero sigo reventada
de barcos blancos.

Toilette

Me trenzo el pelo
para ocultar la caspa.

Huele a agua de colonia,
a talco y cera. A rosas.

Mientras invoco tus
dedos en mi boca

intento forzar un
cajón sin cierre.

Salgamos

Hay una chuleta en el plato
que sé que está salada
incluso antes de probarla.
Tampoco olvido la arruga
de la pared, una colina en
miniatura que intento alisar
si éxito, pasando la mano
una y otra vez sobre la
película de yeso.
Trinan los jilgueros
en el descampado.
Hay demasiados
esqueletos reunidos
bajo la alfombra.

Ahora todo duerme.
Es hora de vestirse.

Salgamos en busca
de lo que estalla.

*

Un astro

a millones

de años luz

de nuestro

tiempo

viaja con su

estela dorada

hacia tu boca.

Cuando llegue

hasta mi,

la combustión

lo condenará

al negro.

Perfect love

Cuando la luz nos engulló por completo
con su maremoto fulgurante, bajo
incontables kilovatios,

fuimos felices.

Así es, lo fuimos.
Aunque durara apenas
lo justo para poder soportarlo.

Oculto entre los coches

Alzas la vista hacia
mis piernas como

un leopardo colosal.

Olfateas el frío
en busca de carne.

Percibo tus pasos
en mi espalda.

Está bien,
juguemos.

La noche nunca
volverá a ser igual.

La hora alargada de las sombras

Imposible olvidar cómo me
clavaron un codo entre las
vértebras L3 y L4, dejando
un moratón con forma de
reproche en la zona lumbar.

Qué momento.

Aquella luna alucinógena,
verde, azul y violeta
justo encima de mi trasero.

Desde entonces, espero
pacientemente la hora
alargada de las sombras.

Convencida de que cuando
vuelva la hecatombe,
tendrá mis ojos.

*

Los dientes frescos del recuerdo,
nunca mordidos por la helada.

No debieron existir.

Ni quedar impresos en
la música que canta
su florecimiento.

Ahora que estoy
al otro lado y
soy como
cualquier
mujer.

Permito
que un
pájaro
se lo
lleve
de mi.

*

Para mi
la familia es pequeña.

Son pocos y respiran
muy juntos.

Dentro de la oscuridad
flotante de un polluelo.

Como una madeja
de alpaca.

Según mi experiencia,
simple y parcial,

representan el pespunte
que deja entrar la luz

cuando acabo cosida
por dentro.

Pocas cosas a favor

No estoy aquí para quedarme.

Ni
volveré con la luz de la mañana.

Pocas cosas tengo a mi favor.

Tal vez
plantas creciendo en penumbra,
ocultas bajo mi esqueleto.

Pero
no me quedaré mucho tiempo.

Porque
a ti te gustan las mujeres buenas.

El sexo refrescante de los peces,
pisar suelo sólido junto a la cama.

Sin embargo
yo cuento con escasas ventajas.

Noches de múltiples voces.
Varios muertos tras el párpado.
Cincuenta kilos de carne rosa.

Y
esta prisa incontenible por huir.

*

Los regalos de la edad adulta,
los campos de arroz verde,

son escasos.

En ellos nos dejamos
la turgencia de los órganos.

Si, hay calma. Hay éxtasis.

Pero son manjares
que maduran en la crisis.

No hay tregua en la Tierra.
Así es como debe ser.

Anoche estuve en otra vida

Soñé con el invierno
en Venecia, donde una
góndola navega sobre
aguas negras, bajo
linternas de aceite
y sándalo oloroso.
Vi brotar un muro
de coral blanco,
cogí las flores de
una sola noche.
Anoche estuve
al otro lado:
tumbada en la
cama recordé
las cosas
nunca
vistas.

*

Cuando pienso en niños recupero la imagen
de mi pueblo, esas tardes de verano en la calle
jugando a la cuerda, al escondite, montando en bici.

Pero cuando proyecto un hijo, veo la llegada del crepúsculo,
la hora esquiva donde las madres salen a la puerta
quitándose apresuradamente el delantal:

"Cariño, a cenar, lávate las manos que se enfría".

Quiero pensar que el mío, ese niño imaginado,
será lento y olvidadizo. Que al llamarlo no me oirá
y se quedará saltando en el asfalto, en el jardín.

Persiguiendo hormigas o el resplandor de una
mariposa nocturna, cazando salamandras
en la pared encalada. Y que yo lo miraré

pálida y sonriente sobre el atardecer,
viendo cómo se aleja hacia la noche
mientras pienso distraída

¿Qué haré hoy para cenar?

*

Soy una mujer.
Eso no cabe duda.

Una mujer
temporalmente
joven.

Que sangra,
se hincha,
o ovula.

Y no me va mal,
la verdad.

Siendo mujer.

Pero nadie
me preguntó.

Si quería parir,
tener escote,
un agujero
en la entrepierna
o una boca suave.

A veces lo más
hermoso, lo que
parece perfecto

no es lo más
conveniente.

La gata

Cierro los dedos en torno a su cuello.

Por detrás, suavemente.
Y la levanto despacio.
Pesa bastante, unos
seis kilos y medio.
Acerco mi cara su
hocico y la rodeo
con los brazos.
Nos quedamos
muy quietas,
respirando.
Ella esconde
su cara bajo mi
barbilla y suspira.
El sol sigue brillando.
Un pájaro canta

a lo lejos.

Bad day

Veo un gorrión en el rellano
con los ojos cerrados,
que despliega sus alas
desde el suelo.

No parece que vaya
a conseguirlo.

Desvío la mirada
buscando el sol.

Hay un rayo
que se cuela
entre los coches.

Pero desaparece
bajo el balcón
de la viuda.

Suspiro resignada.
Hoy no.

No sucederá.
Tal vez, mañana.

*

Estaré allí

cuando el huevo hierva
el bebé no se duerma
los vecinos follen

o griten
o lloren

Estaré allí

callada en una esquina
en la ducha fría
con tus boxers

explotando
en mi boca

Estaré allí

cuando me empujes
cierres la puerta
y me eches

o me odies
o me mientas

Estaré allí

no quedan excusas
no tengo otra casa

eres el último refugio.

Una pista

Si doblas cuidadosamente todo el amor,
presionando las aristas y el aliento,
puedes reducirlo a un triángulo.
A una navaja, si eres paciente.
Puedes crear un objeto
punzante y blandirlo
frente a mis ojos
con gesto
trémulo.

Sólo así
conseguirás
desarmarme
por completo.

*

Me pongo dramática.

Inclino el cuello
hacia atrás con
una torsión
minúscula.

Un gesto de
cansancio.

Y aprieto la
mandíbula.

Con la fuerza
de cuarenta
cretinos.

¿Qué te pasa?

Preguntan.

¿Qué sucede?

Nada.

No sucede
nada.

Nada
de nada.

Devuelvo
mi cabeza
a su posición
erguida.

Y esbozo
cualquier cosa.

Una sonrisa,
tal vez.

O una mueca, más
probablemente.

¿Entonces?

Entonces
ya está bien.

Seré sincera.

Lo que pasa
es que hoy

todo es Dante.

¿Qué?

Hoy Todo Es Dante.

¿Dante?

Si.

¿Porqué?

Dios, si esto
no lo entiendes
mejor no preguntes.

A veces eres odiosa.

Si, es verdad.

De ahí mi
desmayo.

Por eso
Dante.

*

Sangre y champán.

Eso es lo que quiero beber,
lo que digo que quiero
beber.

Pero miento.

Finjo ser sofisticada:
pisar a fondo me
magulla el pie.

Otra excusa.

Lo cierto es que
no quiero mirar
mi reflejo.

Estar frente a frente
anula toda perspectiva.